27 Oct Anyeli Gabriela: una joven líder que inspira a otras estudiantes a creer en sus sueños
El liderazgo también se construye cuando nos atrevemos a dar el primer paso, confiamos en nuestras capacidades y ponemos nuestros talentos al servicio de los demás.
Anyeli Gabriela, estudiante de quinto de secundaria del Colegio San Juan Apóstol, vivió esta experiencia al participar en el Concurso Nacional de Liderazgo Solidario, donde su equipo alcanzó uno de los cinco primeros puestos de la categoría ambiental. Esta oportunidad la llevó posteriormente al Valle Sagrado, en Cusco, donde compartió su historia y sus aprendizajes con niñas de Ollantaytambo y Calca.
Hoy, Anyeli nos cuenta cómo estas experiencias fortalecieron su confianza, transformaron su manera de comprender el liderazgo y le enseñaron que nuestros logros también pueden inspirar a otras personas a perseguir sus sueños.
Mi nombre es Anyeli Gabriela y soy estudiante de quinto de secundaria del Colegio San Juan Apóstol, en Arequipa. Hoy quiero compartir una experiencia muy especial que me permitió crecer, reconocer mis capacidades y comprender que una oportunidad puede abrirnos caminos que nunca imaginamos.
Todo comenzó con mi participación en el Concurso Nacional de Liderazgo Solidario, en Lima, donde tuve la oportunidad de representar a Arequipa junto con mi equipo y nuestro proyecto ambiental relacionado con las botellas PET. Llegar hasta allí fue un desafío. Tuvimos que dedicar tiempo, esforzarnos y superar nuestros nervios e inseguridades. Aunque en algunos momentos el camino no fue sencillo, aprendí que, cuando creemos en una idea y trabajamos unidos, podemos avanzar incluso frente a las dificultades.
Durante esta experiencia conté con el apoyo y la orientación de mi docente, quien me motivó a participar, confió en mis capacidades y me acompañó durante el proceso. Su apoyo fue fundamental para que creyera más en mí misma. Finalmente, mi equipo y yo conseguimos ubicarnos entre los cinco primeros puestos de la categoría ambiental. Fue un orgullo enorme, no solo por el resultado, sino también por el esfuerzo de mis compañeros y por representar a mi colegio, San Juan Apóstol.
Gracias a esta participación y al vínculo con Enseña Perú, surgió una nueva oportunidad: fui invitada al Valle Sagrado, en Cusco, para compartir mi testimonio con niñas de Ollantaytambo y Calca. Fue una sorpresa muy bonita y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad, porque ahora podía compartir con otras jóvenes lo que había vivido y aprendido.
Viajé a Cusco representando a Enseña Perú y a Mujeres Líderes de AQP, pero también llevando conmigo a mi colegio, a mis compañeros y a todas las personas que confiaron en mí. Comprendí que esta experiencia no era solamente un logro personal, sino también una oportunidad para demostrar que los estudiantes de mi colegio tenemos ideas, sueños y capacidades para contribuir positivamente a nuestra comunidad.
Frente a las niñas, no quería hablar como si tuviera todas las respuestas. Quería compartir mi historia desde la sinceridad, como una estudiante que también ha sentido nervios, ha tenido dudas y ha tenido que esforzarse para alcanzar sus metas. Les conté que detrás de cada logro hay un proceso y que no siempre tenemos todo claro desde el principio, pero eso no debe impedirnos intentarlo.
Durante las charlas y dinámicas, les hablé de la importancia de creer en sí mismas, reconocer sus talentos y pensar en el futuro que desean construir. Quería que comprendieran que sus sueños son importantes, que el lugar de donde vienen no determina hasta dónde pueden llegar y que siempre pueden buscar oportunidades para aprender, estudiar y alcanzar sus objetivos.
Mientras compartía mi historia, también pensaba en mis compañeros y en todos los jóvenes que tienen grandes ideas, pero que a veces sienten temor de dar el primer paso. Mi experiencia me enseñó que una oportunidad puede cambiar la manera en que nos vemos a nosotros mismos y cómo miramos el mundo. Por eso, estar en Cusco significó representar con orgullo a mi colegio y demostrar que nuestra voz puede llegar a otros lugares.
Sin embargo, lo más bonito fue descubrir que no solo había viajado para compartir una enseñanza, sino también para aprender de las niñas. Escuchar sus ideas, conocer sus sueños y conversar con ellas me hizo comprender que el liderazgo no depende de la edad ni de la cantidad de reconocimientos que tengamos. Para mí, ser líder significa escuchar, apoyar a los demás y compartir lo que hemos aprendido para que otras personas también crean en sus posibilidades.
Al recordar mi viaje a Lima y mi experiencia en Cusco, siento mucha gratitud. Agradezco a mi docente por su orientación y por motivarme a participar; a mi equipo y a mis compañeros por ser parte de este camino; a mi colegio San Juan Apóstol por permitirme representarlo; y a Enseña Perú y Mujeres Líderes de AQP por brindarme la oportunidad de compartir mi testimonio y continuar aprendiendo.
Esta experiencia me enseñó que representar a una institución o a una comunidad significa llevar con orgullo una parte de su historia. En Cusco comprendí que mi testimonio no hablaba únicamente de mí, sino también del esfuerzo de mi equipo, del apoyo que recibí y de todos los jóvenes que desean generar cambios positivos desde el lugar donde se encuentran.
Hoy sigo siendo una estudiante con muchos sueños por cumplir, pero sé que no necesito esperar a ser adulta para comenzar a generar un cambio. Puedo hacerlo desde ahora, aprendiendo, compartiendo mis experiencias, apoyando a otras personas y confiando en mis capacidades.
Mi participación en Lima me enseñó que podía esforzarme para alcanzar mis metas; mi experiencia en Cusco me enseñó que esos logros también pueden servir para inspirar a otras personas. Si al compartir mi historia consigo que una niña crea un poco más en sí misma y se anime a perseguir sus sueños, sentiré que esta oportunidad tuvo un valor aún más grande.
Muchas gracias.
Anyeli Gabriela
5.º de secundaria – Colegio San Juan Apóstol